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Bitácora de viaje es un espacio para elucubrar sobre los temas que dominan mi vida.

ANÉCDOTAS DE SILLETEROS

LAS LAGRIMAS SE MEZCLABAN CON EL SUDOR
¨Por un momento pensé que estábamos  desnaturalizando el desfile de silleteros.¨
Por: Luis Fernando Avendaño Carmona.
En el año 2009 tuve la oportunidad de realizar el cubrimiento al Desfile de Silleteros en mi querida ciudad Medellín,  aunque el trabajo que realice fue en video aproveche mi cámara fotográfica de aficionado para poder capturar aquellas bellas imágenes  que impactaban de forma asombrosa mi retina.
Los rostros sonrientes de los campesinos, el destello del  abanico multicolor de las silletas al lado de los aplausos y el respaldo de miles de personas que se agolparon a lado y lado de la vía,  generaban una emoción indescriptible de satisfacción y de orgullo paisa.


Fue entre los sonidos de bandas marciales,  ritmos folclóricos, danzas y   filas sincrónicas de los silleteros que me encontré con esta niña. Su rostro me paralizo de inmediato, por sus mejillas corrían gotas que no se sabían si eran de sudor o lágrimas.
                                   
Corrí de inmediato en su  auxilio, le extendí una bolsa con agua para que se refrescara  y al acercarme escuche el  leve murmullo de su llanto.  Desesperado llame a los socorristas quienes llegaron de inmediato, le secamos el rostro y la hidratamos, los mire molestos y les dije: ¡no ven que ella no puede continuar...! ella giro su rostro, me miro y con una voz tenue me dijo: voy a seguir; la intente persuadir, me incline y le dije niña estas muy cansada ya hiciste un esfuerzo muy grande, no debes continuar.

Me miro de nuevo, se organizo su silleta y me dijo voy a llegar al final y sin más continuo su marcha. Los socorristas, algunos funcionarios de la alcaldía y yo nos quedamos  paralizados mirándonos entre sí. Hace rato estamos insistiéndole que desista pero ella quiere terminar el desfile, me dijo uno de ellos.
Me quede parado en medio del desfile mirando como avanzaba aquella pequeña con su paso lento en medio de la multitud. En ese momento cambio mi percepción del desfile, empecé a mirar con otros ojos lo que había detrás de aquellos rostros sonrientes y sudorosos.

Comprendí el gran esfuerzo que representa para los campesinos de Santa Elena mantener la tradición silletera, los abuelos con su paso lento y firme desfilando orgullosos en medio de los aplausos del público, los hombres corpulentos  soportando un peso inmenso en medio de un inclemente sol que los obliga por momentos a aflojar el paso para tomar impulso y reanudar la marcha.




Aquella niña me hizo entender que ¨llegar al final¨ no significa ganarse un premio u obtener una gratificación económica;  en sus pequeños hombros hay una responsabilidad mucho más grande y es mantener la tradición que representa el sustento de miles de familias campesinas de su corregimiento.

Espero poder encontrar su tierno rostro en  los desfiles futuros y mantener esa percepción que me obligo a cambiar el enfoque de mi lente y que hoy me hace admirar la labor de nuestros silleteros.



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